No resulta fácil penetrar en el espíritu de la Gemoterapia sin comprender totalmente el significado de la palabra energía.
Detrás de la definición de energía como "la capacidad de producir trabajo", en sus diferentes formas: eléctrica, química, calórica, etc., existe mucho mas
de lo que suponemos.
Esta definición indudablemente es correcta, pero para todo tipo de terapia energética, como la Acupuntura, la Homeopatía, etc., energía significa algo más
importante, es la primera manifestación de la creación del Universo y todo cuanto hay en él.
Energía es materia y también mente.
El principio de conservación de la energía nos indica que
las formas pueden transformarse las unas en otras, pero también, que la energía no puede ser creada ni destruida.
Siendo la materia inseparable de la energía, tal como ya lo enunciara Einstein, "Toda materia es de por sí, convertible en energía".
Ahora
bien:
La ciencia occidental está reviendo actualmente varios de sus conceptos, los que hasta
no hace mucho eran tenidos como pilares inamovibles.
Cuando se hablaba de energía, sencillamente se la negaba, desvirtuaba, o se
desviaba la vista hacia otro lado.
A pesar de
la negación inicial, en estos últimos años, se ha dado un giro importante en las investigaciones sobre Bioenergía y sus incidencias sobre los seres humanos.
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En 1988, el Premio Nóbel de Química fue otorgado a tres investigadores alemanes, por el trabajo realizado sobre las reacciones de las células vivas que convierten la energía luminosa que reciben en energía bioquímica.
- El de Física fue otorgado, ese mismo año, a tres norteamericanos por las evidencias presentadas, de cómo las partículas de energía cósmica y solar que viajan a la velocidad de la luz - penetran de manera invisible y constante en el cuerpo, y se transforman en energía electromagnética.
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Erwin Neher y Bert Sakmann reciben el Nobel de medicina en 1991, premiando sus estudios sobre la emisión de cargas electromagnéticas de las células humanas, trabajo realizado en el Instituto Max Planck y el futuro desarrollo de medicamentos ajustados a frecuencias muy precisas para enfermedades con un factor común: el desequilibrio y la pérdida del ritmo oscilatorio celular.
Básicamente, lo que se ha estudiado es la manera en que las células de todo el cuerpo humano, emiten y reciben iones, los cuales no son más que electrolitos que, al disolverse, se disocian en partículas llamadas iones, con una carga eléctrica positiva o negativa.
Ya que permanentemente las células están intercambiando iones, que entran y salen de ellas, y para lograrlo tienen que atravesar
la envoltura de las mismas, llamada membrana - la clave de este descubrimiento radica en que los iones de sodio y potasio entran y salen de las células abriendo y cerrando pequeños canales.
La Diabetes,
la fibrosis quística, la epilepsia, la mayoría de los problemas cardíacos y algunos cánceres provienen de células desequilibradas que emiten cantidades excesivas de algún ion o que reciben un exceso que no pueden asimilar.
- Resulta paradójico que un médico e investigador japonés - hace más de 40 años - ya planteaba la hipótesis del comportamiento energético Yin y Yang de los cuerpos químicos
y de sus alimentos, sacando a la luz el espectro de absorción de los distintos elementos y clasificándolos de acuerdo a la longitud de onda de éstos. Asimismo, los dividió por su mayor o menor contenido de sodio y potasio, buscando entre los diferentes alimentos que consumimos, un equilibrio entre ambos. Este hombre se llamó George Ohsawua, padre del sistema que conocemos como "Dieta Macrobiótica", cuya filosofía es "Que tu alimento sea tu medicina".
De acuerdo a lo expuesto anteriormente, podemos decir que la enfermedad es la pérdida del ritmo oscilatorio celular y es la culminación de un proceso de des-armonización del sistema bioenergético de un organismo.
Sabemos que la luz es una de las formas de energía pura, que se descompone en colores, siendo cada uno de ellos, la expresión de una frecuencia de onda determinada que se corresponde con la frecuencia vibratoria con la frecuencia vibratoria de los centros de energía corporales.
Al existir bloqueo o sobre-activación de uno de los centros de energía principales hay un cambio de frecuencia vibratoria normal que determina la aparición de la enfermedad, si la deficiencia continúa. Este desequilibrio puede ser corregido a través de gemas, cristales y/o elixires de estos, lo que implica la aplicación directa de energía, como luz, color.
La luz vista a través de un prisma muestra los siete colores del arco iris en que se descompone. Estos colores expresan las siete frecuencias de energía principales que componen todo el cuerpo del Universo , dado que la materia es una condensación de la energía, podemos deducir que todo objeto - mirado con un prisma, está formado por los siete colores y sus posible combinaciones y separaciones. Las propiedades de la materia dependen, en particular del predominio de cada color en su descomposición. Las gemas son condensaciones puras de color que obedecen a una estructura geométrica, estudiada por la Física y la química. Las alteraciones de estos colores en el Ser Humano producirá que se manifiesten disturbios a nivel físico, emocional y/o mental.
- El tratamiento por las gemas y cristales fue difundido en Occidente por el médico hindú Dr. Bhattacharya y practicado en Inglaterra, entre otros países, por el Dr. Davis Tansley, Malcom Rae, Bruce Copen, entre otros.
En la actualidad las gemas son utilizadas, por ejemplo en la Homeopatía: en su medicamento Alumina utiliza óxido de aluminio, que en su forma más pura está presente en el rubí y el zafiro, la Calcárea Fluórica - llamada también, fluorita o la Sílicea, extraída a partir del cristal de roca, y que la Medicina Antroposófica, de Rudolf Steiner, también la utiliza.
El tema de la energía se pierde en la noche de los tiempos, porque es el Prana de los Hindúes, el Chi de los orientales, la energía vital de Hanemann, el biomagnetismo de Warr, el orgón de Reich, el bioplasma de los soviéticos, la sincronicidad de Jung o los campos de vida de Brr, y así se podría seguir hasta el infinito, desde Paracelso, Galeno, Hipócrates, etc.
Cada uno lo ha denominado de manera diferente, pero todos, tal vez sin saberlo hablaban de lo mismo.
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